24 de febrero de 2011

Es mejor pasar la página que ayer escribíamos tú y yo.

Parece que hablamos idiomas diferentes, y aunque a veces no nos hacen falta las palabras para entendernos, deberíamos inventar nuestro propio idioma. Un idioma que no contenga la palabra "inalcanzable" y que no necesite decir "caricia" porque sea la caricia en sí misma. Un idioma hecho de piel y mordiscos, un idioma hecho de subidas y bajadas, un idioma igual que si una guirnalda gigante colgara del mundo, un idioma que fuera una bienvenida con fiesta y palomas al viento. Estoy básicamente hablando de encontrar una nueva manera de entendernos, que no nos acerque a vocablos como "malentendido", "trampa" o "cerradura". Yo ya tengo las vulgares palabras para entenderme con el resto del mundo, pero nosotros es otra cosa, otro idioma. Si no lo conseguimos acabaremos necesitando un traductor para los sentimientos, preguntando qué significaba amar.

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